Todo, a todas horas, en todas partes
TRADUCTORA
Traduciendo este libro sufrí muchísimo y disfruté exactamente en la misma medida. El sufrimiento no tuvo que ver con la dificultad de reflejar fielmente el estilo del autor en español, que es ameno, sencillo, divulgativo, amigable y cargado de humor. Lo que fue como subir un ocho mil de la traducción fue la labor de documentación y la descomunal cantidad de terminología precisa y bibliografía cuyo manejo exigía el conocimiento tanto de los fenómenos culturales que se analizan en el libro como de su contexto social, político, económico e histórico. Desde el Like a Virgin de Madonna hasta El fin de la historia de Fukuyama; de La condición de posmoderna, de Lyotard, al «There’s no future in England’s dreaming» de los Sex Pistols y la materialización del sueño neoliberal de Margaret Thatcher (los tres, por ciento, comparten capítulo); de Antonioni a Ziggy Stardust y a Jean Baudrillard; del En deuda de David Graeber a Amo a Dick de Chris Kraus; de las batallas de Jane Jacobs contra Robert Moses por hacer de la ciudad un espacio habitable y no un espacio para el automóvil, al análisis de los ejemplos más estridentes de la arquitectura postmoderna; pasando por La guerra del Golfo, Salman Rushdie, Grand Theft Auto, el Mac de Apple, Deleuze y Guattari, el Museo de Orsay y Quentin Tarantino, Sophie Calle, Cindy Sherman, Martha Rosler… Si el libro se titula Todo es porque en el está todo. Todo contextualizado e interconectado. A la vez una visión de microscopio y un paisaje cultural de lo que ha sido la historia cultural de siglo xx y, sobre todo, de lo que ha hecho de nosotras. La traducción de este libro está hecha de la lectura no solo de este libro sino de incontables otros. Sobreviví y por el camino me ha quedado una biblioteca digital pirata envidiable.
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