EDITORA
Hace mucho tiempo que estudiantes y docentes de diseño están pidiendo un libro como este, que aborde los debates contemporáneos sobre las identidades individuales y colectivas de una forma aplicada, materializada en ejemplos de soluciones reales. ¿Qué significa diseñar con perspectiva feminista? ¿Por qué se dice que la estética tradicional del diseño es excluyente y está empapada de unos sesgos de clase, raza y género? ¿Puede diseñarse -por ejemplo- el logotipo de un banco con perspectiva antiracista o con conciencia de clase? Pues, efectivamente, se puede. Y las autoras de este libro demuestran que no se trata solo de generar bonitos discursos en torno a tu práctica, sino de producir objetos, piezas y servicios que ejecutan realmente una transformación de nuestras formas sesgadas tradicionales de ver el mundo.
La edición de este libro, en la que estoy trabajando actualmente, exige toda una serie de ejercicios equilibristas de «localización» o traslación cultural de conceptos, fenómenos, neologismos, juegos de palabras, lemas publicitarios, nombres de marcas, etc., por fortuna muy bien solucionados de entrada por uno de los traductores más finos y creativos que he visto en esa práctica, Álvaro Marcos. La segunda dificultad malabarística la plantea el uso del lenguaje inclusivo, que el inglés permite hacer de forma muy fluida y sencilla y para el que, en español, aún nos falta desarrollar soluciones igual de ágiles.
