The Publishing Lab
En 2011, co-fundé The publishing Lab junto con el diseñador Alberto Hernández como un proyecto de investigación centrado en lo que nosotros llamamos libros híbridos. Con esa expresión nos referíamos a aquellos libros que emplean más de un modo semiótico (escritura, imágenes, recursos gráficos, animación, texturas, expansiones tecnológicas, juegos de formato o materiales…) como un elemento comunicativo integral de la narración, no como un adorno complementario. Los libros híbridos no son libros de artista. Tampoco son libros «bien diseñados». Son libros que utilizan elementos no textuales para comunicar, para narrar, para informar.
En 2011, hace casi ya una década, Alberto y yo nos preguntábamos por qué había tanta distancia expresiva entre los libros del campo del diseño y los libros del campo de la narrativa y el ensayo, que seguían comportándose básicamente como un bloque de texto con una tipografía más o menos acertada y una cubierta más o menos atractiva. Nos preguntábamos si estos libros podían enriquecerse empleando las estrategias y herramientas propias de la expresión gráfica, más allá de incluir en ellos láminas ilustradas como un acompañamiento. Y nos preguntábamos si era posible hacer esto sin encarecer desorbitadamente el precio de la edición ni complicar locamente el proceso de impresión.
Nuestra lengua materna es ya una lengua híbrida de imágenes, textos y movimiento. La evolución de los libros –si la hubiere– no será hacia una especie de códice digital, será otra cosa. Qué podría ser esa otra cosa es lo que intentamos preguntarnos en The Publishing Lab. En su momento lo definimos como «un poco laboratorio experimental, un poco agencia de detectives privados y un poco parque de atracciones» porque nos dedicábamos a rastrear, analizar y escribir, pero sobre todo porque es divertidísimo.
Podéis ver más sobre TPL aquí: http://the-publishing-lab.com/es/









