El proyecto One of Yours, del fotógrafo Daniel Mayrit, es un magnífico ensayo visual sobre la estética populista. «Su objetivo», como lo ha manifestado el propio fotógrafo, «es analizar, cuestionar y poner en evidencia la artificialidad de las estrategias visuales manipulativas que utiliza el populismo en su puesta en escena comunicativa y discursiva». Sobre ese análisis, Mayrit construye una campaña electoral de ficción que plasma en imágenes el lenguaje, las técnicas y la retórica del populismo. Sus fotografías del candidato (que él mismo interpreta) juegan con la ironía para buscar siempre el límite entre lo posible (creíble) y lo exacerbado (cada vez más creíble, también).
Ese mismo difícil equilibrio había que buscar con la escritura de los textos. Para el fotolibro, Mayrit no quería una publicación que acompañase al proyecto como una explicación, sino que entrara a formar parte de la misma ficción que este reproduce. Debíamos encontrar la fórmula de que este libro fuera una recogida del proyecto, pero también un material de campaña más. Cuando Daniel me propuso hacerme cargo de los textos, tenía ya bastante clara la idea de crear una revista que recogiera una biografía breve del candidato, manifiestos y discursos, una entrevista y una selección de sus mejores tuits.
La biografía «breve» acabó convirtiéndose en un reportaje de 15 páginas que no se limita a narrar únicamente las andanzas y trayectoria vital del propio candidato Mayrit, sino que va haciendo visible progresivamente la red de privilegio, clase y capital relacional que sostiene, impulsa y protege a estas figuras. A mi parecer, no tenía sentido escribir la biografía de un individuo singular, pues ello convertiría sus acciones en una cuestión de ética particular y la realidad es que estas solo pueden entenderse como instrumento de una estructura de poder y privilegio que sostiene los intereses de un estamento económico internacional con una agenda propia. Había, pues, que escribir una biografía que de algún modo alumbrara sus condiciones estructurales.
Pero además debía ser un relato ligero, que se leyera de corrido, impregnado del humor y la ambivalencia irónica del proyecto fotográfico y, sobre todo, que huyera de lo caricaturesco y la bufonada. Triple salto mortal con tirabuzón.
Para ello me convertí en una reportera que cree que su obvia fascinación con el candidato («no sabemos si se trata del primer político influencer o del primer influencer que preside un partido político», dice) es pura objetividad. Inventé la figura del «narrador de campaña», agente contratado por el jefe de campaña de Mayrit (en este caso nada menos que Brad Parscale, antigo jefe de campaña de Donald Trump) para controlar el relato. «Su función es distinta a la de los equipos clásicos de prensa y redes», dice Parscale. «Ellos canalizan las noticias hacia medios y plataformas, pero no tienen ningún control sobre el relato. En ese proceso queda todo demasiado abierto, y lo que necesitamos es cerrar la interpretación, no abrirla. No somos posmodernos.»
Desde ahí, la reportera escribe su relato de los días que pasa acompañando al candidato en su campaña y en él hilvana los detalles del recorrido biográfico que le han convertido «en la gran esperanza del populismo internacional»: desde que, de pequeño, su abuela lo apodó «el Cary Grant bebé» y jugaba a ser Jesucristo, ensayando gestos mesiánicos ante el espejo («tonterías de niño de familia católica, dice el candidato sonriendo»); hasta que llega a convertirse en el favorito de la familia Mercer, el compinche de Steve Bannon, y regalándole a Dominic Cummings el que sería el lema ganador de la campaña del Brexit «Take Back Control».